La Dra. Marta tiene una clínica llena y un laboratorio de confianza. Aun así, cada semana un paciente se sienta y el trabajo no está.
Nadie hizo nada mal a propósito. No fue el diseñador, ni el lab, ni recepción. Fue el espacio entre ellos, el lugar donde el caso no tenía una sola fuente de verdad que todos vieran.